La propiedad era central, espaciosa, limpia, bonitos árboles frutales y jardín. Y más que eso, una maravillosa familia anfitriona como Mariam y su madre, que nos mimaron con una excelente cena casera con comida georgiana especial y nos hicieron sentir como parte de la familia.
Seguro que volveremos y haremos una parada en este maravilloso lugar.